La tradición dulce del Berguedà está íntimamente ligada al calendario festivo y a los hornos artesanales que mantienen viva la pastelería tradicional catalana. Cada celebración tiene sus dulces específicos: panellets para Todos los Santos, tortell para Reyes, buñuelos para Cuaresma, cocas para las fiestas mayores. Conocer estos dulces es entender una parte importante de la cultura popular catalana.
Dulces del calendario festivo
En Cataluña, cada fiesta importante tiene sus dulces asociados, una tradición que se mantiene firmemente:
Panellets (1 de noviembre, Todos los Santos): Son pequeñas piezas de mazapán, tradicionalmente con forma de bola, recubiertas de piñones, almendra picada, coco rallado o cacao. Se hacen con una masa de almendra molida, azúcar y patata o boniato cocido (que aporta humedad). Se hornean solo unos minutos para que el recubrimiento se tueste pero el interior quede tierno. Cada familia tiene su receta, con pequeñas variaciones. Se comen en la castanyada, la celebración de Todos los Santos, junto con castañas asadas, boniatos al horno y moscatell (vino dulce).
Tortell de Reis (6 de enero, Reyes): Es un brioche en forma de rosca (como un donut gigante), relleno de mazapán y decorado con fruta confitada (naranja, cereza) y azúcar. Dentro se esconden una fava (haba seca) y una figurita pequeña (tradicionalmente de cerámica, ahora de plástico por seguridad). Quien encuentra la figurita es el rey o reina del día y lleva una corona de cartón dorado; quien encuentra el haba tiene que pagar el tortell del año siguiente. Es una tradición muy querida, especialmente por los niños.
Buñuelos (bunyols) de Cuaresma: Son masas fritas, esponjosas, espolvoreadas con azúcar. Hay varios tipos: de viento (solo masa, huecos por dentro), de crema (rellenos de crema pastelera), de manzana (con trozos de manzana en la masa). Se comen especialmente en Cuaresma (febrero-marzo) pero también en otras épocas.
Mona de Pascua: Tradicionalmente es un pastel decorado que los padrinos regalan a sus ahijados el lunes de Pascua. La forma tradicional es una coca (pastel plano) decorada con huevos duros cocidos con el pastel. La versión moderna son figuras de chocolate: huevos decorados, personajes de dibujos animados. Las familias van de excursión el lunes de Pascua y se comen la mona en el campo.
Coca de Sant Joan (24 de junio): Es una coca (pastel plano rectangular) dulce con crema, fruta confitada y piñones, o simplemente con azúcar caramelizado. Se come en la noche de San Juan, la noche más corta del año, en celebraciones con hogueras, petardos y verbenas.
Hornos y pastelerías del Berguedà
Los hornos tradicionales del Berguedà son instituciones locales que llevan generaciones elaborando pan y dulces con recetas familiares. Algunos han estado en manos de la misma familia durante más de 100 años.
En Berga, las pastelerías del centro ofrecen una variedad impresionante de dulces tradicionales y modernos. Podéis encontrar:
- Tortades: Pasteles redondos con crema, nata o chocolate, decorados con frutas. Son el pastel habitual para celebraciones: cumpleaños, comuniones, etc.
- Coques de vidre: Un dulce muy catalán: cocas (pasteles planos) muy finas y crujientes (de ahí el nombre "de vidrio"), con azúcar caramelizado en la superficie. Se rompen en trozos para comer. Delicadas y adictivas.
- Pastissets: Pequeños pasteles individuales rellenos de cabello de ángel, crema o chocolate.
En Bagà, los hornos artesanales mantienen las recetas más tradicionales:
- Orelletes: Galletas fritas con forma de oreja (de ahí el nombre), espolvoreadas con azúcar. Crujientes y perfumadas.
- Crespells: Galletas de mantequilla con formas diversas (estrellas, corazones, etc.), típicas de Semana Santa.
- Rosquillas: De varios tipos: bañadas en azúcar glasé, con anís, simples.
Visitar un horno tradicional es una experiencia sensorial: el olor del pan recién hecho mezclado con el aroma de la pastelería, las vitrinas llenas de dulces, el mostrador de mármol donde se corta el pan. Muchos hornos mantienen decoraciones y mobiliario antiguo que les da un encanto especial.
Postres caseros tradicionales
Más allá de los dulces de horno, la cocina casera catalana tiene una serie de postres que se preparan en casa:
Mató (o recuit) con miel: Es el postre por excelencia de Cataluña por su simplicidad y perfección. El mató es un queso fresco muy suave, con textura cremosa. Se sirve en un cuenco, se le echa por encima miel (idealmente de romero) y se come con cuchara. No necesita más.
Crema catalana: Similar a la crème brûlée francesa pero con sus propias características. Es una crema hecha con leche, yemas de huevo, azúcar, maicena y piel de limón y canela. Se sirve fría en cazuelitas de barro individuales, con una capa de azúcar por encima que se quema con una plancha de hierro candente (o un soplete) justo antes de servir, creando una costra crujiente. El contraste entre la crema fría y el azúcar caramelizado es delicioso.
Mel i mató: Variación del mató con miel, pero usando mató más seco (con menos suero). El resultado es menos líquido, más como un queso fresco compacto.
Poma al forn (manzana al horno): Manzanas reineta asadas al horno con azúcar, canela y un poco de vino dulce. Se sirven calientes, con el interior cremoso.
Greixonera: Un pudding de pan típico de Mallorca pero que también se hace en Cataluña. Se hace con pan duro remojado en leche, huevos batidos, azúcar, ralladura de limón y canela. Se hornea hasta que queda dorado por encima. Es un postre de aprovechamiento: transforma el pan que se ha quedado duro en un postre delicioso.
Comprar y disfrutar de los dulces tradicionales
Si visitáis el Berguedà en fechas especiales, no dejéis de probar los dulces de temporada. Los panellets se venden solo en octubre-noviembre, el tortell de Reis solo en enero, los buñuelos en Cuaresma. Son parte de la experiencia de cada época del año.
Para comprar dulces tradicionales:
- En los hornos de Bagà (a 15 min de La Tor) encontraréis pan y dulces tradicionales.
- En las pastelerías de Berga (a 25 min) hay más variedad y también dulces más elaborados.
- En el mercado de Berga los sábados a veces hay puestos de dulces artesanales.
Si queréis hacer una merienda tradicional catalana en La Tor de Montclar, comprad:
- Coca (dulce o salada, según preferencia)
- Chocolate a la taza (en tableta, para fundir con leche)
- O simplemente pan de payés, chocolate en tableta y vino
La merienda tradicional catalana de los niños era (y en muchos sitios sigue siendo) pan con chocolate: una rebanada de pan de payés con unas onzas de chocolate negro. Simple, nutritivo, delicioso. Los adultos prefieren a menudo pan con chocolate y vino tinto: el contraste es sorprendente y funciona muy bien.
Disfrutar de estos dulces en su contexto —después de una excursión, merendando en el jardín de la masía, compartiendo en grupo— es parte integral de la experiencia. No son solo dulces, son vehículos de tradición, de celebración, de momentos compartidos.
Información práctica
Todo el año (dulces especiales según festividad)
Hornos de Bagà a 15 min, Berga a 25 min
Descubre el Berguedà desde La Tor de Montclar
Masía del siglo XV con piscina interior, ideal para grupos de hasta 20 personas
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