La Tor de Montclar - Quesos artesanales del Berguedà y el Pirineo catalán

Quesos artesanales del Berguedà y el Pirineo catalán

La tradición quesera del Pirineo catalán tiene siglos de historia. Los pastos de alta montaña, ricos en hierbas aromáticas, producen una leche de calidad excepcional que artesanos expertos transforman en quesos únicos. Desde el suave queso del Cadí hasta el intenso tupí fermentado, cada queso del Berguedà refleja el carácter de su territorio.

El queso del Cadí: tradición cooperativa

La Cooperativa del Cadí, fundada en 1915 y con sede en la Seu d'Urgell, es una de las cooperativas lecheras más antiguas de Cataluña. Aunque su sede está fuera del Berguedà, muchos ganaderos de la comarca son socios y entregan su leche a esta cooperativa, convirtiéndola en un referente para toda la zona pirenaica.

Su producto más conocido es el queso del Alt Urgell y la Cerdanya, que cuenta con Denominación de Origen Protegida (DOP). Es un queso de pasta prensada no cocida, elaborado con leche de vaca pasteurizada. Cuando es joven (curado pocas semanas) tiene un sabor suave y mantecoso, perfecto para bocadillos o para fundir. Con más curación desarrolla un sabor más intenso y una textura más firme.

La cooperativa también produce una mantequilla excepcional, elaborada con nata fresca sin aditivos. Su color amarillo intenso y su sabor profundo no tienen comparación con las mantequillas industriales. Es perfecta para untar en pan de payés tostado o para cocinar.

Quesos tradicionales de montaña

Más allá del queso del Cadí, el Berguedà y las comarcas vecinas producen varios quesos tradicionales que merece la pena conocer:

Tupí: Este es uno de los quesos más singulares de Cataluña. Se elabora poniendo trozos de queso fresco dentro de un recipiente de cerámica llamado tupí, se mezcla con sal y aguardiente (o ratafia, un licor de hierbas), y se deja fermentar durante semanas o meses. El resultado es un queso de textura cremosa y sabor muy intenso, ligeramente picante. Se come untado en pan tostado y es un aperitivo tradicional en las masías.

Serrat: Queso de oveja curado, elaborado con leche cruda de rebaños que pastorean en las sierras del Cadí y el Moixeró. Tiene un sabor intenso, ligeramente picante, y una textura compacta. Excelente con membrillo o miel.

Queso de cabra: Varias pequeñas queserías de la zona producen quesos frescos y semicurados de cabra, a veces con hierbas aromáticas (tomillo, romero) o pimienta negra.

Mató o recuit: Similar al requesón italiano o la ricota. Es un queso fresco muy suave que tradicionalmente se sirve como postre con miel. El nombre mató se usa en Cataluña central y costa, mientras que recuit es más común en el Pirineo.

Queserías artesanales para visitar

Visitar una quesería artesanal es una experiencia que conecta directamente con el territorio y sus tradiciones. En Saldes, a los pies del Pedraforca, hay productores que elaboran queso con leche de sus propias vacas, que pastorean en los prados de alta montaña durante el verano.

En Gósol, un pueblo encantador del alto Berguedà, el queso de cabra es un producto tradicional que se sigue elaborando artesanalmente. Algunos productores ofrecen visitas donde explican el proceso desde el ordeño hasta la curación.

En la vecina Cerdanya, la Formatgeria de Meranges trabaja con leche de vacas que pastorean a más de 2.000 metros de altitud en verano, produciendo quesos de un carácter único. En el Alt Urgell, queserías como Cal Roig ofrecen visitas guiadas donde se puede ver todo el proceso de elaboración.

Una visita a una quesería incluye normalmente una explicación del proceso, la posibilidad de ver las cuevas de curación donde los quesos maduran durante meses, y por supuesto una degustación de las diferentes variedades. Es una actividad perfecta para familias con niños, que pueden ver de cerca de dónde viene uno de los alimentos más básicos de su dieta.

Maridaje y formas de disfrutar los quesos

Los quesos del Pirineo catalán admiten muchas combinaciones interesantes. El queso curado con miel de montaña es un clásico imbatible: la dulzura de la miel contrasta perfectamente con la salinidad y el sabor intenso del queso curado. Probad el queso de oveja curado con miel de brezo o de romero.

El tupí con pan de payés tostado es un aperitivo extraordinario. Su sabor fuerte combina muy bien con un vino tinto joven o con cerveza artesanal. El queso semicurado con confitura de melocotón o membrillo (llamado codony en catalán) ofrece ese contraste dulce-salado que funciona tan bien.

Para el maridaje con vinos, los quesos suaves combinan bien con blancos de la DO Pla de Bages, especialmente con el picapoll, la uva blanca autóctona de la zona. Los quesos curados piden tintos con más cuerpo, como los del Priorat o la Conca de Barberà. Y no desestimeis las cervezas artesanales del Pirineo: una cerveza ale rojiza o una IPA pueden ser compañeros perfectos para una tabla de quesos.

En La Tor de Montclar podéis organizar una cata de quesos comprando directamente a los productores locales. Combinadlos con pan de horno de leña de Bagà, miel de la comarca y frutos secos, y tendréis una experiencia gastronómica memorable.

Información práctica

Mejor época

Todo el año (los curados mejoran en otoño-invierno)

Distancia desde la casa

Queserías locales a 15-30 min

Descubre el Berguedà desde La Tor de Montclar

Masía del siglo XV con piscina interior, ideal para grupos de hasta 20 personas

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