La Quar es uno de los municipios más aislados, desconocidos y despoblados del Berguedà, con menos de 50 habitantes repartidos a 850 metros de altitud. Situado en un territorio de montañas medias y valles profundos entre el Berguedà y el Lluçanès, es un rincón de naturaleza casi virgen y silencio absoluto que muy pocos visitantes llegan a descubrir. Desde La Tor de Montclar se llega en 25 minutos por carreteras secundarias.
Un municipio casi deshabitado
La Quar es uno de los municipios con menos habitantes de toda Cataluña, un territorio donde las masías dispersas (muchas abandonadas) superan en número a las casas del núcleo principal. Esta despoblación, que es un drama demográfico y social que afecta a toda la Cataluña interior, ha preservado paradójicamente un paisaje casi virgen, con bosques densos, prados sin cultivar y fuentes que parecen intactos desde hace siglos, sin intervención humana significativa.
El núcleo de La Quar es minúsculo: unas pocas casas agrupadas alrededor de la iglesia parroquial, un par de calles estrechas, y un ambiente de soledad casi total. No hay comercios, ni bares, ni servicios públicos. La gente que todavía vive aquí (principalmente personas mayores y alguna familia que ha vuelto buscando vida rural) depende de Berga o Casserres para los servicios básicos. Visitar La Quar es entrar en un territorio donde el tiempo se ha detenido, donde las casas abandonadas hablan de un pasado más poblado, donde la naturaleza está recuperando espacios que fueron campos cultivados.
Naturaleza en recuperación y fauna salvaje
El término de La Quar ocupa un territorio de montañas medias cubiertas de bosques de roble pubescente y pino silvestre, con hondonadas húmedas donde brotan fuentes de agua fría y cristalina. La fauna es abundante gracias a la poca presencia humana: corzos que pastan tranquilos en los prados sin cultivar, jabalíes que campan por los bosques, zorros que cazan al atardecer, tejones nocturnos, y una rica comunidad de aves forestales (pito real, pico picapinos, trepador azul, carbonero, herrerillo).
Los campos que antes se cultivaban con cereales ahora están cubiertos de vegetación espontánea: zarzas, espinos, arbustos pioneros que preparan el terreno para el regreso del bosque. Este proceso de recuperación natural, que los ecólogos llaman "sucesión ecológica", crea paisajes de gran interés botánico y faunístico. Los caminos rurales que cruzan el término son poco transitados y ofrecen una experiencia de naturaleza casi salvaje, con la posibilidad de caminar durante horas sin encontrar a nadie, solo el sonido del viento, los pájaros, y ocasionalmente el ladrido lejano de un corzo.
Románico rural y patrimonio abandonado
A pesar de su pequeñez y despoblación, La Quar conserva ejemplos de románico rural de los siglos XI-XII que atestiguan la colonización medieval del territorio. La iglesia parroquial, templo románico sencillo con nave rectangular y ábside semicircular, presenta la sobriedad característica del románico rural catalán. Algunas ermitas dispersas por el término, en estados variables de conservación (desde restauradas hasta semiarruinadas), completan el patrimonio religioso.
Las masías centenarias, muchas de ellas abandonadas desde mediados del siglo XX cuando la despoblación rural se aceleró, son un patrimonio arquitectónico que habla de la vida rural de otras épocas: construcciones de piedra con tejados de teja árabe hundidos, corrales vacíos, eras cubiertas de hierba, huertos vueltos bosque. Estas masías abandonadas tienen un encanto melancólico, testimonio de una vida dura pero con sentido que ya no existe. Los caminos antiguos empedrados que conectaban las masías con los pueblos vecinos todavía son transitables, aunque cubiertos parcialmente de vegetación.
Información práctica
25 minutos en coche
850 m
Descubre el Berguedà desde La Tor de Montclar
Masía del siglo XV con piscina interior, ideal para grupos de hasta 20 personas
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