Montclar es el municipio donde se ubica La Tor de Montclar, nuestra masía de turismo rural. Situado en una meseta a 878 metros de altitud, este pequeño pueblo del Berguedà es la esencia de la vida rural catalana. Con poco más de 100 habitantes, Montclar ofrece la tranquilidad absoluta de un entorno natural preservado, con vistas espectaculares a las sierras del Cadí-Moixeró y el Pedraforca.
Una meseta entre montañas
Montclar se extiende sobre una suave meseta situada entre la sierra de Queralt al sur y las primeras sierras del Prepirineo al norte. Esta posición intermedia le da un carácter geográfico único: ni montaña alta ni llano, sino un territorio ondulado con campos, bosques y prados que se despliegan bajo un cielo amplísimo. El núcleo principal del pueblo es diminuto, con la iglesia parroquial de Sant Martí de Montclar, de origen románico aunque muy reformada en siglos posteriores, como elemento central.
Las masías dispersas por el término configuran un paisaje de campos de cereales (trigo, cebada, avena), prados de pasto para ganado, y bosques de pino silvestre que cambia radicalmente con las estaciones: verde intenso en primavera cuando brotan los cultivos, dorado en verano cuando los cereales maduran, ocre en otoño cuando los campos están arados y los bosques se tiñen de tonos cálidos, y blanco en invierno cuando nieva (que no es todos los años, pero cuando ocurre, el paisaje se transforma).
La Tor de Montclar: la masía de turismo rural
La Tor de Montclar es una masía de piedra restaurada que conserva la esencia de la arquitectura rural bergadana: muros de piedra sin revoco, tejado de teja árabe, fachada orientada al sur para aprovechar el sol, estructura maciza que protege del frío invernal. La casa, documentada desde el siglo XVII aunque con partes más antiguas, ha sido restaurada respetando los elementos originales: las vigas de madera, los suelos de baldosa, los portales de piedra, las ventanas pequeñas.
La Tor ofrece alojamiento para grupos (hasta 16 personas), con espacios amplios que incluyen salón con chimenea, cocina equipada, habitaciones dobles, jardín con barbacoa, y una posición privilegiada con vistas a las montañas del Cadí-Moixeró. Alojarse en Montclar es vivir la experiencia de la Cataluña rural auténtica: despertar con el canto de los pájaros (gorriones, mirlos, abubillas), pasear entre campos sin encontrar a nadie, ver la puesta de sol sobre el Cadí tiñendo las cumbres de rosa y naranja, y disfrutar del cielo estrellado sin contaminación lumínica (la Vía Láctea se ve perfectamente en noches despejadas de verano).
Vida rural que sigue viva
Montclar mantiene una vida rural activa, no es un pueblo abandonado ni un decorado turístico. Las masías del entorno siguen trabajando la tierra: se cultivan cereales, se crían vacas y ovejas, se explota el bosque de forma sostenible. La vida del pueblo se organiza alrededor de las fiestas tradicionales (fiesta mayor en verano con misa, comida popular, baile), los encuentros espontáneos, y el calendario agrícola que marca los ritmos: siembra en otoño, crecimiento en primavera, cosecha en verano, arada en otoño.
Berga, a solo 15 minutos en coche, ofrece todos los servicios que Montclar, por su tamaño diminuto, no puede tener: supermercados, farmacia, hospital, institutos, comercios, restaurantes, gasolinera. Pero es precisamente esa pequeñez, ese aislamiento relativo, lo que hace de Montclar un lugar especial: un refugio de paz en el corazón del Berguedà, donde el silencio es la norma y el estrés urbano desaparece.
Información práctica
0 minutos (es el municipio de La Tor de Montclar)
878 m
Descubre el Berguedà desde La Tor de Montclar
Masía del siglo XV con piscina interior, ideal para grupos de hasta 20 personas
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