La Serra de Picancel es una sierra caliza de perfil abrupto que se extiende al sur del Berguedà, formando una barrera natural entre las comarcas de Barcelona y Girona. Con su punto culminante a 1.326 metros, puede parecer modesta comparada con los gigantes pirenaicos, pero lo que le falta en altitud lo compensa con creces en carácter. Sus acantilados verticales, cresterías rocosas y colonias de buitres leonados la convierten en un destino fascinante para quienes buscan rutas de montaña con un toque salvaje, sin necesidad de grandes desniveles. La sierra ofrece un paisaje mediterráneo de montaña donde el bosque de encinas se mezcla con pinares, y donde cada rincón esconde vestigios de la historia rural catalana.
Geografía y Geología de la Serra
La Serra de Picancel forma parte del conjunto de sierras que conforman el Prepirineo catalán, actuando como transición entre las llanuras de la depresión central y las altas cumbres pirenaicas. Su estructura geológica está dominada por calizas del periodo cretácico, formadas hace más de 100 millones de años en el fondo de un antiguo mar tropical. La erosión diferencial ha creado un relieve abrupto con acantilados en la vertiente sur y pendientes más suaves en la norte.
El nombre "Picancel" podría derivar del catalán antiguo "pic" (pico) y "ancel", aunque el origen exacto se pierde en la historia local. Lo que sí es evidente es que la sierra está atravesada por numerosos barrancos y torrenteras que descienden hacia el río Llobregat, creando un paisaje fragmentado de crestas paralelas y valles encajados. Las rocas calizas han dado lugar también a pequeñas formaciones kársticas, con cuevas, simas y dolinas dispersas por toda la sierra.
La vegetación refleja la transición climática de la zona. En las cotas más bajas dominan las encinas y el boj, típicos del bosque mediterráneo. A medida que se asciende, aparecen los pinos silvestres y robledales de roble pubescente, que prosperan en las laderas más húmedas orientadas al norte. En las crestas rocosas, la vegetación se reduce a matorrales espinosos, tomillo, romero y lavanda que llenan el aire de aromas en primavera y verano.
La Ruta de la Cresta Principal
La ruta clásica para recorrer la Serra de Picancel parte del pueblo de Maçaners o desde el collado de Merola, accesible por pista forestal. Desde Merola, un sendero marcado con hitos de piedra asciende por la vertiente norte a través de un bosque mixto de pinos y encinas. El camino es empinado en algunos tramos pero nunca técnico, y tras unos 45 minutos de marcha se alcanza la cresta principal de la sierra.
Una vez en la cresta, el paisaje se abre completamente. Hacia el sur, los acantilados caen verticalmente más de 200 metros, ofreciendo vistas aéreas sobre el valle del Llobregat y, en días claros, hasta el Montseny y el Montserrat en el horizonte. Hacia el norte, el terreno desciende más suavemente hacia los campos y bosques del Berguedà, con el Pedraforca y la Sierra del Cadí cerrando el horizonte. Aquí comienza la parte más espectacular de la ruta: el recorrido de la cresta hacia el este.
El sendero de cresta alterna tramos de camino entre pinos bajos con pasos sobre roca caliza desnuda. Hay algunos puntos expuestos donde conviene tener cierta experiencia en terreno de montaña, aunque no se requiere trepar ni usar las manos. La sensación de caminar por el filo de la montaña, con vacío a ambos lados, es electrizante pero perfectamente segura si se mantiene la atención. El recorrido total de cresta hasta el punto más alto dura unas 2 horas, y el regreso puede hacerse por el mismo camino o bajando hacia el pueblo de Borredà para hacer una ruta circular.
Los Buitres Leonados de Picancel
Uno de los grandes atractivos de la Serra de Picancel es su importante colonia de buitres leonados (Gyps fulvus). Estas majestuosas aves rapaces, con envergaduras que superan los 2,5 metros, han establecido sus nidos en los acantilados más inaccesibles de la vertiente sur. Caminar por la cresta es una oportunidad única para observarlos desde arriba, una perspectiva poco habitual ya que normalmente vemos a los buitres desde abajo.
Los buitres leonados son carroñeros especializados, fundamentales para el ecosistema mediterráneo. Se alimentan exclusivamente de cadáveres de animales grandes, principalmente ganado y fauna silvestre como jabalíes o ciervos. Su papel ecológico es esencial: limpian el campo de carroña, evitando la propagación de enfermedades y reciclando nutrientes. Además, sus potentes jugos gástricos destruyen patógenos que podrían ser peligrosos para otras especies.
La colonia de Picancel ha crecido notablemente en las últimas décadas gracias a programas de conservación y a la prohibición del uso de venenos en el campo. Durante la primavera y el verano, es habitual ver decenas de buitres volando en círculos aprovechando las corrientes térmicas que se forman en los acantilados. Si tenéis suerte, podréis observar sus elaboradas danzas de cortejo, ver a los jóvenes dando sus primeros vuelos torpes o presenciar cómo los adultos regresan al nido con comida para sus polluelos. Llevad prismáticos para disfrutar plenamente del espectáculo.
Historia y Patrimonio de la Sierra
La Serra de Picancel ha sido habitada y explotada por el ser humano desde tiempos prehistóricos. En varios puntos de la sierra se han encontrado restos de asentamientos íberos, y durante la época romana, las canteras de piedra caliza de la zona proveían material de construcción para la Vía Augusta que pasaba por la actual comarca del Berguedà. Los restos de estas canteras, con sus marcas de extracción todavía visibles, pueden encontrarse en la vertiente norte.
Durante la Edad Media, la sierra marcaba el límite entre diferentes señoríos feudales. Los castillos de Peguera y Berga controlaban las rutas comerciales que atravesaban la zona, y las torres de vigilancia dispersas por las crestas permitían comunicarse mediante señales de fuego. Algunas de estas torres, aunque en ruinas, todavía se mantienen en pie y añaden un toque de misterio romántico al paisaje. La más conocida es la Torre del Castellot, situada en un espolón rocoso con vistas de 360 grados.
En tiempos más recientes, durante los siglos XVIII y XIX, la sierra fue zona de carboneras y explotación forestal intensiva. Los bosques fueron talados repetidamente para obtener leña y carbón vegetal, lo que explica por qué muchos de los pinos actuales son relativamente jóvenes. Las plataformas circulares donde se levantaban las pilas de carbón todavía son visibles entre los árboles. También hay vestigios de corrales y "casetes" de pastores, construcciones de piedra seca que servían de refugio temporal durante los meses de verano cuando los rebaños pastaban en los prados de altura.
Flora Aromática y Plantas Medicinales
La Serra de Picancel es un verdadero jardín botánico natural, especialmente rica en plantas aromáticas y medicinales que durante siglos fueron recolectadas por los habitantes locales. El tomillo (Thymus vulgaris) crece abundantemente entre las rocas, llenando el aire de su aroma característico, especialmente intenso en las horas más calurosas del día. Esta planta no solo es culinaria, sino que tiene propiedades antisépticas y expectorantes reconocidas desde la antigüedad.
El romero (Rosmarinus officinalis) forma matorrales densos en las laderas soleadas, sus flores azul-violeta atrayendo a abejas y mariposas durante la primavera. En la medicina popular catalana, el romero se usaba para mejorar la circulación, aliviar dolores musculares y como tónico digestivo. La lavanda silvestre (Lavandula latifolia) también es abundante, aunque florece más tarde que su prima cultivada, alcanzando su esplendor en julio y agosto.
Otras plantas de interés incluyen la salvia (Salvia officinalis), usada tradicionalmente para problemas de garganta; el té de roca (Jasonia glutinosa), endémica del Mediterráneo occidental y muy apreciada como infusión digestiva; y el hipérico o hierba de San Juan (Hypericum perforatum), con sus flores amarillas características. Es importante recordar que la recolección de plantas silvestres está regulada, y solo debe hacerse con conocimiento y respeto, tomando cantidades pequeñas y dejando siempre la planta madre intacta para que se regenere.
Consejos y Mejor Época para Visitar
La Serra de Picancel puede visitarse durante todo el año, pero cada estación ofrece experiencias diferentes. La primavera (abril-mayo) es ideal para disfrutar de la explosión floral y los aromas de las plantas aromáticas, además de ser el momento de máxima actividad de los buitres con la cría de los polluelos. El otoño (septiembre-octubre) ofrece temperaturas suaves y colores ocres y dorados en el bosque, con menos afluencia de visitantes que en primavera.
El verano puede ser muy caluroso, ya que la vertiente sur está completamente expuesta al sol. Si visitáis en julio o agosto, es imprescindible madrugar, llevar abundante agua (no hay fuentes en la cresta), protección solar, gorra y gafas. El invierno es tranquilo y ofrece días despejados con vistas largas, aunque las temperaturas pueden ser bajas y ocasionalmente cae algo de nieve que no suele persistir más de unos días.
La ruta completa tiene una duración de 4-5 horas y un desnivel acumulado de unos 500 metros. Aunque la dificultad es moderada, los tramos expuestos de cresta requieren no tener vértigo y un mínimo de experiencia en montaña. Es recomendable evitar la ruta con viento fuerte o niebla, condiciones en las que la orientación y la seguridad se complican. Desde La Tor de Montclar, el acceso en coche hasta el punto de inicio dura unos 25 minutos, siguiendo la carretera hacia Berga y luego desviándose hacia Borredà o Maçaners. Hay zonas de aparcamiento informal al inicio de las pistas forestales.
Información práctica
4-5 horas
Moderada
Primavera y otoño
18 km (25 min)
1.326 m
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