La Volta al Pedraforca es una de las rutas circulares más espectaculares de Cataluña. Este recorrido de 18 kilómetros rodea completamente el emblemático macizo del Pedraforca sin necesidad de alcanzar su cumbre, ofreciendo vistas impresionantes desde todos los ángulos posibles. Es la opción perfecta para senderistas que buscan disfrutar de la majestuosidad de esta montaña icónica sin las dificultades técnicas de la ascensión.
Características de la Ruta
La vuelta al Pedraforca es una ruta circular de dificultad moderada que requiere entre 6 y 7 horas para completarse. Con un desnivel acumulado de aproximadamente 1.000 metros, el punto más alto alcanza los 1.900 metros de altitud. El recorrido atraviesa una gran variedad de paisajes: bosques de pino negro y abeto, prados alpinos, collados de alta montaña y espectaculares cortados rocosos.
La ruta no presenta dificultades técnicas significativas, aunque sí requiere una buena condición física debido a su longitud y desnivel. El camino está bien señalizado con marcas amarillas y blancas del GR 150, que coincide con parte del trazado. Los tramos más exigentes se encuentran en las subidas al Coll de la Font dels Isards y al Coll de Verdet, donde la pendiente se acentúa considerablemente.
Lo que hace única esta ruta es la perspectiva cambiante del Pedraforca. A medida que avanzáis, la montaña se transforma ante vuestros ojos, mostrando sus diferentes caras: desde el imponente Pollegó Superior (2.497 m) hasta el Pollegó Inferior, pasando por la característica enforcadura que divide ambas cumbres. Es como contemplar una escultura natural desde todos los ángulos posibles.
Punto de Inicio y Acceso
La ruta parte del aparcamiento de Gósol, un pintoresco pueblo situado a los pies del Pedraforca y a tan solo 25 kilómetros de La Tor de Montclar (30 minutos en coche). Gósol es famoso por haber acogido a Pablo Picasso durante el verano de 1906, estancia que marcó su transición hacia el cubismo. Hoy en día, el pueblo conserva su encanto medieval con callejuelas empedradas y casas de piedra.
Para llegar desde La Tor, tomad la carretera C-16 en dirección a Berga y luego seguid las indicaciones hacia Gósol por la carretera B-400. El aparcamiento principal se encuentra a la entrada del pueblo. Es recomendable llegar temprano, especialmente en fines de semana y festivos, ya que el espacio es limitado y la ruta es muy popular entre los excursionistas.
Antes de iniciar la marcha, es imprescindible revisar las condiciones meteorológicas. La alta montaña es impredecible y las tormentas de tarde son frecuentes en verano. Llevad suficiente agua (al menos 2 litros por persona), protección solar, ropa de abrigo para los collados y, por supuesto, provisiones para todo el día. No hay fuentes fiables durante todo el recorrido.
Primera Etapa: Gósol al Refugio Lluís Estasen
Desde Gósol, el camino asciende gradualmente por el valle siguiendo el torrente. Los primeros kilómetros transcurren por un bosque de pino silvestre que proporciona sombra agradable en los meses de verano. A medida que ganáis altitud, los pinos dan paso a prados alpinos salpicados de flores silvestres en primavera: gencianas, orquídeas, edelweiss y ranúnculos de montaña.
Tras aproximadamente 2 horas de marcha, llegaréis al Refugio Lluís Estasen (1.740 m), gestionado por el Centre Excursionista de Catalunya. Este refugio guardado ofrece servicio de comidas y alojamiento, siendo un punto de descanso ideal. Desde su terraza, las vistas frontales del Pedraforca son espectaculares. Podéis tomar un tentempié aquí antes de continuar hacia los collados superiores.
El refugio marca también un punto de decisión: algunos excursionistas aprovechan para pernoctar y hacer la vuelta en dos días más relajados, dedicando una jornada a subir a la cumbre del Pedraforca. Sin embargo, para la vuelta completa en un solo día, este es simplemente un punto de paso estratégico donde recargar fuerzas.
Segunda Etapa: Los Collados del Norte
Desde el refugio, el camino continúa ascendiendo hacia el Coll de Verdet (1.820 m), situado entre el Pedraforca y la Serra de Verd. Este collado ofrece una de las perspectivas más dramáticas de la cara norte del macizo, con sus impresionantes paredes verticales que desafían la gravedad. Es un lugar perfecto para detenerse y admirar la magnitud de esta montaña mítica.
Después del Coll de Verdet, la ruta desciende brevemente antes de volver a ascender hacia el Coll de la Font dels Isards (1.850 m). Este tramo es especialmente hermoso en otoño, cuando los arándanos silvestres tiñen el suelo de rojo intenso. Mantened los ojos abiertos: aunque es difícil avistarlos, los rebecos (isards en catalán) frecuentan estas zonas, especialmente en las primeras horas de la mañana.
Desde el Coll de la Font dels Isards, el paisaje se abre completamente. Podréis contemplar no solo el Pedraforca, sino también otras cumbres emblemáticas como el Cadí al norte y, en días despejados, el Canigó francés en el horizonte. Es uno de los balcones panorámicos más espectaculares de los Pirineos catalanes.
Tercera Etapa: La Cara Este y el Regreso
La ruta continúa rodeando el macizo por su cara este, descendiendo gradualmente hacia el Pla de la Font. Este tramo es más suave y permite caminar con mayor tranquilidad, disfrutando de las vistas cambiantes de la montaña. Los prados alpinos aquí son especialmente extensos, creando un contraste hermoso con las paredes grises del Pedraforca.
A medida que descendéis, volvéis a entrar en el bosque, esta vez más denso y húmedo. El camino serpentea entre rocas cubiertas de musgo y pequeños torrentes que bajan de las alturas. En primavera, estos riachuelos llevan abundante agua del deshielo, creando pequeñas cascadas y pozas cristalinas.
El último tramo de la ruta os devuelve a Gósol por un camino ancho y cómodo. Tras 6-7 horas de caminata, la llegada al pueblo es un alivio bienvenido. Os recomendamos celebrar la hazaña con una comida en alguno de los restaurantes locales, donde podréis degustar platos tradicionales del Berguedà como la escudella, el trinxat o el queso de cabra artesanal. La Volta al Pedraforca es una experiencia completa que combina esfuerzo físico, belleza natural y satisfacción personal.
Recomendaciones y Mejor Época
La mejor época para realizar la Volta al Pedraforca es de mayo a noviembre, evitando los meses de nieve intensa. Junio y septiembre son especialmente recomendables: en junio encontraréis los prados llenos de flores y los torrentes con más caudal, mientras que septiembre ofrece temperaturas más suaves y menos afluencia de gente. Julio y agosto son meses muy transitados, especialmente los fines de semana.
Evitad hacer la ruta durante tormentas o con previsión de mal tiempo. Los collados son lugares expuestos donde el viento puede ser muy fuerte, y los rayos representan un peligro real en alta montaña. Si veis nubes de desarrollo vertical por la mañana, es mejor posponer la excursión. Las tormentas de tarde son comunes en verano, así que intentad completar la ruta antes de las 15:00 horas.
En cuanto al material, llevad calzado de montaña con buen agarre, bastones de trekking (muy útiles en las bajadas), protección solar, gorra, gafas de sol, ropa de abrigo y un chubasquero. Aunque la ruta no presenta dificultades técnicas, la distancia y el desnivel la hacen exigente. Si tenéis dudas sobre vuestra condición física, podéis contratar los servicios de un guía de montaña local que os acompañe y os cuente historias y curiosidades sobre el Pedraforca, convirtiendo la excursión en una experiencia aún más enriquecedora.
Información práctica
6-7 horas
Moderada
Mayo a noviembre
25 km (30 min)
1.900 m (punto más alto)
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Masía del siglo XV con piscina interior, ideal para grupos de hasta 20 personas
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