El cine llegó al Berguedà antes de lo que podría pensarse. Ya en las primeras décadas del siglo XX, cámaras primitivas filmaban la Patum de Berga y el trabajo en las colonias textiles. Desde entonces, el Berguedà ha mantenido una relación discreta pero constante con el cine, especialmente con el documental: un género que permite capturar la relación profunda entre territorio, trabajo y memoria que define la comarca.
Los orígenes: cine etnográfico y documental social
Las primeras filmaciones conocidas del Berguedà datan de los años 20 del siglo XX. Eran películas cortas, a menudo mudas, que documentaban fiestas populares o procesos industriales. La Patum de Berga fue filmada repetidamente: su espectacularidad visual (fuego, saltos, música) la convertía en sujeto ideal para las cámaras primitivas.
Durante la República (1931-1939), el cine documental catalán experimentó un breve pero intenso florecimiento. Se filmaron reportajes sobre las condiciones de trabajo en las colonias textiles del Llobregat, con un enfoque que oscilaba entre el documental social y la propaganda política. Estas películas, muchas perdidas o conservadas fragmentariamente, son documentos históricos de gran valor sobre la vida cotidiana en el Berguedà industrial.
La Guerra Civil (1936-1939) también fue filmada en el Berguedà. Existen imágenes de los milicianos republicanos en las calles de Berga, de hospitales de campaña, de refugiados. El Berguedà, zona republicana hasta el final de la guerra, aparece en los noticiarios de la época como territorio de resistencia.
El cine industrial y educativo (1940-1980)
Durante el franquismo, el cine en el Berguedà se limitó mayormente al documental industrial encargado por empresas o instituciones. Las colonias textiles filmaban sus procesos productivos para fines educativos o publicitarios. Las minas de Cercs también fueron documentadas en películas que mostraban el trabajo subterráneo, a menudo con una narrativa propagandística sobre el progreso industrial.
Estas películas industriales, filmadas generalmente en 16mm y vistas por públicos reducidos, se han convertido hoy en testimonios involuntarios de un mundo desaparecido. Las imágenes de las hiladoras trabajando en las naves fabriles, de los mineros en las galerías, de los niños en las escuelas de las colonias, documentan formas de vida y trabajo que solo quedan en la memoria de los más ancianos.
El Archivo Comarcal del Berguedà y el Museo de las Minas de Cercs conservan algunas de estas películas, restauradas digitalmente, que se proyectan regularmente en sesiones de cine-memoria que conmueven profundamente a los espectadores locales.
El nuevo documental: patrimonio y memoria (1990-actualidad)
A partir de los años 90, con el cierre de minas y fábricas, surgió en el Berguedà un cine documental centrado en la memoria y el patrimonio. Películas como Les colònies del Llobregat (1994) o Cercs: la fi de la mineria (2003) recogen testimonios orales de trabajadores jubilados, combinándolos con imágenes de archivo. Son documentales que funcionan como duelos colectivos: despedidas de un mundo perdido.
La candidatura de la Patum a Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (conseguida en 2005) generó diversos documentales que analizan la fiesta desde perspectivas históricas, antropológicas y visuales. Destacan La Patum de Berga (2003), de Ventura Pons, y los trabajos de cineastas locales que capturan la fiesta desde dentro, con acceso a preparativos y rituales privados.
En los últimos años, el Berguedà ha visto también la emergencia de un cine de paisaje contemplativo, influenciado por la fotografía de naturaleza. Cortometrajes y videoinstalaciones exploran la relación entre luz natural, bosque y montaña, convirtiendo el paisaje bergadán en materia de experimentación estética.
El Berguedà como plató: paisaje para la ficción
A diferencia de otras comarcas catalanas, el Berguedà ha sido poco utilizado para rodajes de ficción comercial. Su orografía complicada, el acceso difícil a ciertas localizaciones y la falta de infraestructuras cinematográficas han limitado su atractivo para producciones con grandes presupuestos.
Sin embargo, esto está cambiando. La Catalunya Film Commission promociona el Berguedà como destino de rodajes, destacando la variedad de paisajes (montaña, bosque, pueblos medievales, patrimonio industrial) y la proximidad a Barcelona. Series de televisión catalanas han comenzado a rodar escenas en la comarca, y algunos cortometrajes de ficción sitúan sus tramas en el contexto social del Berguedà rural o minero.
El potencial cinematográfico del Berguedà reside precisamente en su autenticidad: no son decorados, son espacios reales con capas de historia visible. Para cierto tipo de cine, esto es invaluable.
Festivales y cultura cinematográfica local
El Berguedà cuenta con iniciativas que promueven la cultura cinematográfica. El Festival de Cinema de Muntanya de Torelló (en comarca vecina pero con participación bergadana) proyecta documentales de montaña, naturaleza y aventura. En Berga, ciclos de cine de verano en espacios al aire libre recuperan la tradición de los cines de verano que existieron hasta los años 70.
El Centre Cultural la Fàbrica de Berga programa cine de autor y documentales, con coloquios posteriores que generan debate. Existen también proyectos de cine comunitario donde los propios habitantes del Berguedà filman sus historias, creando archivos audiovisuales de memoria local.
Desde La Tor de Montclar, los visitantes interesados en el cine pueden acceder tanto a localizaciones filmadas (Patum, colonias, minas) como a proyecciones en los espacios culturales de Berga, convirtiendo la estancia en una inmersión en la relación entre territorio e imagen.
Información práctica
15 km hasta Berga, centro de actividades cinematográficas
Descubre el Berguedà desde La Tor de Montclar
Masía del siglo XV con piscina interior, ideal para grupos de hasta 20 personas
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