Para montañeros experimentados que buscan un desafío técnico más allá de las rutas clásicas, el Berguedà y el Cadí ofrecen opciones de alta montaña que requieren verdaderas habilidades de escalada y alpinismo. El Canal del Piguillem en la cara norte del Pedraforca y la ascensión a Comabona por el Cadí son dos rutas exigentes que os permitirán vivir la alta montaña catalana en su estado más puro y salvaje.
Canal del Piguillem: La Cara Oculta del Pedraforca
Mientras que la Vía Verdet en la cara sur del Pedraforca atrae a cientos de montañeros cada fin de semana, la cara norte del macizo permanece en la sombra, tanto literal como figuradamente. Es un mundo aparte: más salvaje, más técnico, más solitario. El Canal del Piguillem es la ruta más directa para alcanzar la cumbre desde el norte, pero no os dejéis engañar por su aparente sencillez en el mapa: es una ascensión seria de Grado II.
El acceso comienza en Saldes, desde donde una pista forestal sube hasta cerca de los Empedrats. Desde aquí, la aproximación por la Tartera os lleva hasta la base del canal. Esta aproximación por sí sola ya es exigente: un caos de bloques gigantes donde hay que trepar, saltar y buscar constantemente el mejor paso. No hay sendero definido: es orientación y progresión en terreno caótico.
El canal propiamente dicho es una chimenea rocosa que asciende directamente hacia la Enforcadura. Con unos 300 metros de desnivel y una inclinación sostenida, requiere verdadera trepada con las manos en múltiples pasos. La roca puede estar húmeda incluso días después de llover, ya que la cara norte recibe poco sol. Esto la hace resbaladiza y aumenta significativamente la dificultad.
Hay cadenas instaladas en algunos pasos, pero no son suficientes para asegurar toda la progresión. Muchos montañeros llevan cuerda y material de aseguramiento mínimo (arnés, casco, cintas). La caída de piedras es un riesgo constante, especialmente si hay otros grupos en el canal: un casco no es opcional, es imprescindible.
Comabona: El Techo del Cadí
Comabona, con sus 2.547 metros, es la cumbre más alta de la Sierra del Cadí y una de las montañas más imponentes de los Pirineos catalanes. Mientras que el Pedraforca es más conocido por su silueta icónica, Comabona ofrece una experiencia de alta montaña quizás más completa: mayor altitud, mayor soledad, vistas más extensas.
La ruta clásica parte del refugio de Prat d'Aguiló, accesible en coche por pista desde Gósol o Martinet. Desde el refugio (2.040 m), la ascensión sigue el Collado de Comabona y luego la cresta norte hasta la cumbre. Son unos 500 metros de desnivel en 4-5 kilómetros, pero la altitud se hace sentir.
La parte baja discurre por terreno de alta montaña: prados alpinos, pedriza, algún nevero residual en principios de verano. Conforme os acercáis a la cresta, el terreno se vuelve más rocoso. La cresta final es aérea y expuesta, con algunos pasos de trepada fácil (Grado I) pero con mucha verticalidad a ambos lados.
Las vistas desde la cima de Comabona son espectaculares en todas direcciones. Al norte, toda la Cerdanya se extiende como un mapa, con Puigcerdà perfectamente visible. Al sur, el Berguedà y, en días claros, incluso Montserrat y el Mediterráneo. Al este y oeste, la cresta del Cadí se despliega con sus múltiples cimas. Es una de esas cumbres donde entendéis realmente la geografía de Cataluña.
Comparación y Dificultad Técnica
Tanto el Canal del Piguillem como Comabona son rutas serias que requieren experiencia previa en alta montaña, pero tienen perfiles muy diferentes. El Piguillem es más corto en distancia pero más técnico e intenso: es una chimenea vertical que requiere trepada sostenida de Grado II. Comabona es más larga en distancia, con menos dificultad técnica (Grado I), pero la altitud y la longitud del recorrido la hacen físicamente más exigente.
Si tuviera que recomendar una u otra según el perfil, diría: Piguillem para escaladores habituados a trepar que buscan un desafío técnico corto e intenso. Comabona para montañeros con buena forma física y experiencia en alta montaña que buscan una ascensión más clásica y contemplativa.
En cuanto a seguridad, ambas rutas requieren condiciones meteorológicas estables. Una tormenta en cualquiera de ellas puede ser muy peligrosa. En el Piguillem, la exposición es constante durante toda la trepada por el canal. En Comabona, la cresta final es el punto más delicado. En ambos casos, ser capaz de valorar vuestro nivel y estar dispuestos a dar media vuelta si las condiciones no son buenas es fundamental.
El equipamiento mínimo para el Piguillem incluye: casco obligatorio, arnés, cuerda de 30-40m si vais en grupo, algunas cintas exprés, guantes de escalada. Para Comabona: casco recomendable, bastones de trekking útiles en la aproximación, crampones si hay nieve (principios de temporada), ropa de abrigo (la altitud se nota).
Mejor Época y Condiciones
La ventana temporal para estas rutas es más estrecha que para las ascensiones normales. El Canal del Piguillem es practicable desde finales de junio hasta finales de septiembre. Antes de junio suele haber nieve en el canal, lo que lo convierte en una actividad alpina invernal que requiere crampones y piolet (y experiencia en usarlos). Después de septiembre, las lluvias otoñales vuelven la roca resbaladiza.
Julio y agosto son los mejores meses para el Piguillem, aunque incluso entonces la cara norte puede conservar humedad. Si ha llovido en los últimos 2-3 días, es mejor posponer la actividad. Un truco: observad la cara desde Saldes o Gósol antes de ir. Si veis agua corriendo por el canal o la roca se ve oscura (húmeda), buscad otra ruta para ese día.
Comabona tiene una ventana similar pero algo más amplia. Desde junio hasta octubre es practicable, aunque en los extremos de la temporada hay que contar con la posibilidad de nieve. En junio, los neveros en la cara norte pueden ser extensos y requerir crampones. En octubre, las primeras nieves del invierno pueden llegar sin avisar.
Septiembre es probablemente el mes ideal para ambas rutas: la roca está seca, las temperaturas son suaves pero no extremas, hay poca gente (comparado con julio-agosto) y el paisaje de alta montaña comienza a teñirse de colores otoñales. Los días son ya más cortos que en pleno verano, así que la planificación horaria es crucial.
Evitad por completo estas rutas si hay previsión de tormentas. La tormenta en alta montaña es uno de los mayores peligros del montañismo. Los rayos tienden a impactar en crestas y puntos altos (donde estaréis vosotros), y el granizo o lluvia pueden volver la roca intransitable. Si veis nubes cumulonimbus desarrollándose, descended inmediatamente.
Variantes y Combinaciones
Para montañeros muy experimentados, existen combinaciones más ambiciosas. El Canal del Piguillem se puede enlazar con la travesía de los dos pollegons del Pedraforca, descendiendo por la Vía Verdet. Esto os da una jornada completa de alta montaña muy exigente pero increíblemente satisfactoria: ascendéis por la cara dura y descendéis por la ruta normal.
En Comabona, una vez en la cumbre, podéis continuar por la cresta del Cadí hacia otras cimas como el Vulturó (2.409 m) o el Cadí mismo. La cresta es transitable pero aérea, con algún paso delicado. Esta travesía de cresta es para montañeros con cabeza para las alturas y experiencia en orientación: la cresta es larga y el terreno complejo.
Otra opción interesante es combinar Comabona con la ascensión al Puigllançada (2.407 m), la otra gran cumbre del Cadí. Desde el refugio de Prat d'Aguiló podéis hacer ambas en jornadas diferentes, o, si estáis muy en forma, intentar las dos el mismo día. Esto último es muy exigente físicamente: más de 15 kilómetros y 1.500 metros de desnivel acumulado.
Para los interesados en escalada más técnica, la cara norte del Pedraforca tiene varias vías equipadas que van del Grado III al Grado VI. La más clásica es la Directa Francesa, de 300 metros y Grado IV-V. Estas vías requieren ya material completo de escalada y experiencia en paredes de varios largos.
Desde La Tor: Logística de Montaña
Tanto el Piguillem como Comabona están a una distancia razonable de La Tor de Montclar, pero requieren planificación cuidadosa. Para el Canal del Piguillem, el acceso es desde Saldes, a unos 30 kilómetros (35 minutos) de La Tor. La aproximación desde Saldes hasta la base del canal es larga: contad con 2 horas de marcha antes de empezar la trepada propiamente dicha.
Un horario realista para el Piguillem sería: salida de La Tor a las 5:30 am, llegada a Saldes hacia las 6:00. Inicio de la aproximación a las 6:30, llegada a la base del canal a las 8:30. Trepada por el canal 2-3 horas, llegada a la Enforcadura hacia las 11:00-12:00. Cumbre del Pollegó Superior a las 12:30-13:00. Descenso por la Vía Verdet 3-4 horas, de vuelta al coche hacia las 16:00-17:00. Llegada a La Tor sobre las 18:00. Es un día muy largo y exigente.
Para Comabona, el acceso más habitual desde La Tor es vía Bagà y la carretera de Gósol hasta la pista de Prat d'Aguiló. Son unos 50 kilómetros y algo más de una hora de conducción, con tramo final por pista. La ascensión desde el refugio de Prat d'Aguiló es más corta que la aproximación al Piguillem: 3-4 horas hasta la cumbre, 2-3 horas de descenso.
Horario tipo para Comabona: salida de La Tor a las 6:00 am, llegada a Prat d'Aguiló hacia las 7:30. Inicio de la ascensión a las 8:00, cumbre hacia las 11:00-12:00. Descenso hasta las 14:00-15:00. De vuelta a La Tor para las 17:00. Es una jornada larga pero más manejable que el Piguillem.
En ambos casos, el alojamiento en La Tor os permite descansar bien antes y después de estas actividades exigentes. Poder ducharse, comer bien y relajarse en un entorno cómodo después de una jornada de alta montaña es un lujo que marca la diferencia. Y si las condiciones meteorológicas no son buenas el día que teníais previsto, tenéis múltiples alternativas en la zona sin tener que cambiar radicalmente de planes.
Información práctica
6-7 horas
Difícil
Junio a septiembre
30 km (35 min)
2.547 m
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